La educación es una tarea común entre padres e hijos, el esfuerzo vale la pena.

Los niños son seres impredecibles no todos actúan de la misma manera o de la forma en que te gustaría que se comportaran.

Cada uno de ellos es un mundo por lo tanto a unos les gusta hacer las tareas de colegio y a otros.

Definitivamente no les gusta para nada hacerlas. Viendo estas premisas es difícil dar una receta en la que existan reglas o leyes que definan lo que se debe hacer en el caso de que  al o a los niños no les guste hacer las tareas del colegio.

Importancia de las tareas escolares

Cuando a tus hijos no les gusta hacer las tareas escolares, no tengas miedo e involúcrate en su mundo ayúdales a hacer las tareas y deberes y verás que su rendimiento académico mejorará y por ende su autoestima progresará.

Las tareas escolares han formado parte de la vida estudiantil. Son muy importantes porque pueden mejorar el razonamiento y la memoria de los niños o adolescentes. Pueden también ayudarles a incrementar capacidades de estudio y hábitos intelectuales que les servirán el resto de sus vidas.

Hacer la tarea promueve el buen criterio en el uso de su tiempo, los alienta a independizar su aprendizaje y responsabilizarse por su trabajo.





Ayudar a los niños con sus tareas escolares también rinde múltiples beneficios para las familias. Por ejemplo, puede proveer una avenida para descubrir qué están aprendiendo los niños en la escuela y abrir una oportunidad para la buena comunicación tanto con sus niños como con los maestros y directores.

Recomendaciones esenciales para los padres

Un punto clave es considerar en el momento de ayudarlos es averiguando si los deberes son apropiados; el grado de dificultad y exigencia tendrán que ser coherentes con el nivel de escolarización del niño para ello recomiendo:

1.- Mantener contacto con el profesor o profesores para estar al corriente de la cantidad y calidad de los deberes que los niños tendrán que hacer.

2.- Planifica un horario incluyendo la hora de inicio como el fin. Dale a tu niño tiempo para relajarse justo después de acabar las clases y antes de ponerse a hacer los deberes. Hacer las tareas cerca de la hora de ir a dormir puede ser contraproducente debido al cansancio acumulado a lo largo del día.








Los viernes suelen ser los mejores días para hacer los deberes de fin de semana: los conocimientos aprendidos aún están frescos.

3.– Recomienda a tu hijo a escoger los deberes los que puede hacer el solo y los que necesitan de tu ayuda, de esa forma ya no se te complica tanto ayudarles puesto que el también tiene que desarrollar solo su intelecto.

4.- Deja para más tarde las actividades de ocio como ver la televisión, jugar, etc.

5.- Prepara un lugar de estudio en buenas condiciones con luz adecuada y con el mínimo número de distracciones. Si tu hijo dice que se concentra mejor con el ruido de fondo (como por ejemplo con la música), proporciónale este apoyo. También acondiciónale de material de estudio como diccionarios, papel, bolígrafos, libretas, hojas, etc.

6.– Emplea elogios si tu hijo sobresale en el quehacer de sus tareas y sobretodo alábale en sus progresos.

7.- Estate disponible cuando tu hijo está haciendo los deberes porque tal vez puedas ayudarle si tiene alguna duda.

8.- Revísale los deberes una vez haya acabado. No le corrijas a no ser que lo hayas acordado previamente con el profesor, déjale los errores para que él se de cuenta.

9.- Los grupos de estudio son una buena estrategia. Tu hijo se puede beneficiar de estudiar con uno o más compañeros de clase. Sin embargo, hay que asegurarse de que realmente están haciendo los deberes.

10.- Déjale ir al lavabo, a hacer breves descansos, a merendar, etc. pero insiste en que acabe los deberes.

11.- Haz que el hacer los deberes todos los días y a la misma hora, se conviertan en una rutina o costumbre. Es preferible que no dejes los deberes para más tarde porque estará más cansado y tendrá pocas ganas de realizarlo.

12.- Consecuencias naturales. Muchas veces, el mejor modo de lograr que los niños hagan sus deberes es no hacer nada en absoluto, y dejar que vaya a clase sin sus deberes hechos y tenga que dar explicaciones a sus profesores o ser regañado por ellos. De este modo, aprenderá que su mal comportamiento tiene consecuencias y aprenderá a ser más responsable.

Nunca hagas la tarea de su hijo o hija, por más difícil que sea, pues esto crea problemas de autoestima, dependencia e incapacidad de tomar las decisiones propias, lo que a veces se  arrastra hasta la edad adulta con resultados negativos.

13.- No exijas más de lo que puedes exigir. Imagina un padre o madre que espera que su hijo haga los deberes perfectos y que hace que los repita una y otra vez hasta hacerlos bien. Lo que esta persona está enseñando a este niño es a odiar los deberes, a detestar el colegio y a sentirse frustrado e incompetente.

Exige un rendimiento que sea realista. Si por lo general obtiene muy buenas notas, y sus deberes suelen estar bien hechos, limpios y con letra clara, puedes exigir un rendimiento de un 90% en todos estos aspectos, pero si su rendimiento en clase suele ser algo más bajo tendrás que conformarte con un porcentaje menor y dar por buenas unas tareas que no estén del todo bien.

Lo principal es que entiendas que tu papel en este sentido debe ser de supervisor de la labor que realizan tus hijos, en especial cuando son pequeños.

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