El prolapso uterino es la protrusión anormal del útero a través de la abertura del piso pélvico o hiato genital.

Este descenso ocurre por lo común en forma gradualmente progresivamente en las mujeres caucásicas postmenopáusicas multíparas.

Su aparición suele ser resultado tardío del trauma obstétrico.
Los defectos congénitos y la debilidad musculofascial pueden ser causa del prolapso en las nulíparas, pero esta anormalidad es rara en este grupo.

Entre otras causas de descenso se incluyen tumores pélvicos y las alteraciones de los nervios sacros, especialmente por lesión de S4 (como en casos de espina bífida), neuropatía diabética, accidentes de la anestesia caudal o por tumores sacros.

La cirugía correctiva del prolapso uterino contribuye  más o menos en un 15% al total de operaciones ginecológicas de cirugía mayor.

Los componentes principales del fondo pelviano son los huesos pélvicos, los músculos elevadores y la fascia endopelviana. Normalmente el piso pélvico soporta las vísceras pélvicas y resiste los cambios de presión intrabdominal cuando el individuo está de pie, los que se suscitan durante el esfuerzo, el levantamiento de pesos y la tos.

La porción central anterior del piso pélvico representa una zona débil, pues en ella se localiza una hendidura a través dela cual pasan la uretra, la vagina y el recto. Los músculos pubocoxígeos, cuya disposición forma el hiato genital, actúan como un mecanismo de esfínter para los conductos que atraviesan el piso pélvico.

El grado de prolapso uterino está en relación directa con el grado de elongación o laxitud de sus estructuras de soporte.





En casos de prolapso leve intravaginal o incompleto, el útero desciende solamente un poco en la vagina: en el prolapso moderado desciende el introito, y el cérvix protrude un poco al exterior; en el prolapso marcado o completo el cérvix completo y el útero salen por fuera del introito, y la vagina se invierte.

La relajación vaginal anterior y posterior, así como la incompetencia del perineo, acompañan frecuentemente el prolapso del útero. Por razones desconocidas el cérvix se elonga con frecuencia en el prolapso. Antes de la menopausia el útero prolapsado se hipertrofia y aparece congestionado y blando. Después de la menopausia el útero tiende a la atrofia.

Síntomas del prolapso uterino

La mayoría de las pacientes con prolapso uterino tienen antecedentes de uno o más partos traumáticos u operatorios. Los síntomas son por lo general leves aun en casos de descenso considerable.

La sensación de pesantez o tirantez en la región lumbosacra, en la pelvis o en las regiones inguinales, que suelen atribuirse a una enteroptosis, se debe a la tracción de los ligamentos uterinos por el deficiente soporte uterino.

En la porción baja de la vagina se palpa una masa firme y móvil. En las mujeres postmenopáusicas con prolapso, aparece con frecuencia leucorrea o menometrorragia debido a la congestión uterina.








La compresión, la distorsión o la herniación de la vejiga por el desplazamiento uterino y del cérvix, pueden ser responsables de la acumulación de orina residual, y secundariamente de la infección de las vías urinarias. La constipación y el dolor a la defecación ocurren en el prolapso a causa de presión.

La exploración pélvica en posición supina o de pie, primero con la paciente relajada y después haciendo esfuerzo demuestra el desplazamiento del útero prolapsado hacia abajo. La tracción con una pinza aplicada al cérvix, preferentemente con la paciente erguida, revela el grado máximo de descenso.

Tratamiento del prolapso uterino

La terapia paliativa, consiste reposo en cama y el uso de un pesario bien ajustado (por ejemplo, de tipo Gellhorn o Menge), puede dar alivio en los casos en que la cirugía es rechazada o está contraindicada. Las ulceraciones tróficas se tratarán con duchas vaginales de ácido acético, tapones medicados o quimioterapia.

Para las pacientes ancianas es conveniente dar estrógenos mediantes supositorios o cremas vaginales. Las complicaciones, como la infección de las vías urinarias, la diabetes mellitus y las alteraciones cardiovasculares, deben tratarse apropiadamente. La constipación requiere el uso de laxantes o enemas.

Es imperativo tomar biopsias de las áreas ulceradas, y el raspado uterino está indicado para investigar la causa de sangrado y descartar la posibilidad de cáncer.

Medidas específicas: La selección del tratamiento quirúrgico depende de la edad de la paciente, del grado del prolapso y del deseo de preservar la menstruación, la posibilidad del embarazo, y contacto sexual. La suspensión uterina o la ventrofijación no son eficaces para corregir el prolapso; las fijaciones dan de sí y la elongación cervical continúa.

En la mujer joven se restaurará el piso pélvico. La operación de Manchester- Fithergilll se prefiere cuando es importante la conservación del útero; de lo contrario puede elegirse la histerectomía vaginal con corrección de los defectos herniarios.

En la mujer psotmenopáusica con vida sexual activa, es preferible la histerectomía vaginal a los procedimientos de interposición. En las ancianas se escogen con frecuencia la colpocleisis y la colpectomía.

Te recomendamos:

Instituto Vitalblogsvidadeslizamiento del útero,prolapso uterino,síntomas del prolapso uterino,tratamiento del prolapso uterinoEl prolapso uterino es la protrusión anormal del útero a través de la abertura del piso pélvico o hiato genital. Este descenso ocurre por lo común en forma gradualmente progresivamente en las mujeres caucásicas postmenopáusicas multíparas. Su aparición suele ser resultado tardío del trauma obstétrico. Los defectos congénitos y la debilidad musculofascial...La vida en riqueza espiritual y material.