La tuberculosis infantil es una enfermedad infecciosa y contagiosa producida por el Bacilo de Koch.

La tuberculosis infantil no se hereda; siempre es debida al contagio, por ejemplo, al respirar aire que contengan microbios procedentes de esputos de tuberculosos, o al comer carne mal cocida de vaca o de ternera afectada de tuberculosis.

Los niños pueden padecer de tuberculosis a cualquier edad, pero la más frecuente es entre 1 y 4 años. Algunos casos de tuberculosis dependen de la intensidad de la epidemia, las edades de la población, los instrumentos de diagnóstico disponibles y la medida en que se practique sistemáticamente la localización de contactos.

Generalmente en los niños menores de dos años, la fuente del contagio es, o su madre enferma de tuberculosis o la nodriza, sea por el esputo y la tos o bien por leche de las tetadas.

También los niños que siguen la lactancia artificial a base de leche hervida o mal esterilizada pueden contagiarse de tuberculosis infantil indirectamente. Si en el ambiente familiar hay algún enfermo de tuberculosis pulmonar con esputo infectante, tuberculosis tal vez ignorada, por confundirse quizá con una bronquitis crónica, el niño también puede contagiarse.

Los niños más grandes y adolescentes suelen presentar TBC pulmonar extraprimaria, similar a la del adulto, con el clásico síndrome de impregnación bacilar: tos, astenia, anorexia, sudoración nocturna, pérdida de peso y fiebre; con semiología de bronconeumonía o cavitación pulmonar, etc.

Síntomas de la tuberculosis infantil

Los síntomas más frecuentes de la tuberculosis infantil son:

Retraso en el desarrollo.

Pérdida de peso.

Pérdida de fuerzas.

Diarreas.

Pérdida de apetito.





Fiebre.

Ganglios abultados bajo la piel en diferentes lugares: cuello, vientre, sobaco, etc.

Sudoración excesiva.

Palidez.

Falta de aire.

Como evitarla aislar al niño en caso de haber algún tuberculoso en la familia. Lactancia por nodriza si el peligro viene por parte de ésta.

En caso de lactancia artificial con leche de vaca debe hervirse la leche durante 10 minutos, para que quede debidamente esterilizada, tomando baños del sol, aumentarán en gran manera sus defensas, y los peligros de retraso en la curación de la primera infección tuberculosa desaparecerán por completo.

Son de gran utilidad preventiva losa jugos de frutas y vegetales indicados en el capítulo “alimentos complementarios”. Todo el problema de prevención va tratando ampliamente en nuestra obra “la tuberculosis”.

Tratamiento de la tuberculosis infantil

En general, lactancia al pecho materno (si la madre está sana), hasta el deteste, o bien de una nodriza sana, completada con los alimentos complementarios indicados. En caso de tener que seguir la alimentación artificial, véase está.








Hay que aumentar en un veinticinco o cincuenta por ciento los alimentos correspondientes al niño sano, especialmente los jugos de fruta y vegetales.

Si hay pérdida de apetito, reducir los huevos momentáneamente, así como la leche, y aumentar los purés de vegetales, los jugos y las papillas de plátanos.
Si hay diarrea, comenzar con la cura de puré de manzana y después fórmula 25, vuélvase a la alimentación normal complementándola con las fórmulas 20 y 25.

No es necesaria la cura de reposo absoluto en el tratamiento de la tuberculosis de los niños menores de dos años; sería además, casi imposible llevarla a cabo, y, de poderlo hacer, dificultaría el desarrollo del niño, que esa favorecido en esta edad, precisamente, por sus naturales movimientos.

Tiene la mayor importancia de la pureza del aire: ventilación de la habitación día y noche, aunque evitando la corriente al aire libre, aunque sea invierno, cuando comience a andar procurar que esté el mayor tiempo posible al exterior. Debe evitarse el exceso de abrigo en verano.

Los agentes naturales debidamente aplicados son de gran eficacia: cura solar, hecha con método y la debida vigilancia; baño vital, que para tonificar el cuerpo; y compresa derivativa al pecho si hay sofocación por ser muy abultados los ganglios inflamados del pecho, o compresa derivativa al vientre así dominan los trastornos de la digestión.

Dar cada día de una cuarta parte a tres a cuartas partes de cucharadita de aceite de hígado de bacalao.

Hay que procurar el tratamiento rápido del niño, que es lo de mayor importancia, aunque con la debida prudencia por su tierna edad. Los baños de aire, los baños derivativos y la cura solar, empleados en varios países, han dado excelentes resultados para conseguir esta finalidad.

El médico ordenará alguno de los modernos y eficaces medicamentos antituberculosos, que unidos al tratamiento natural, ofrecen las máximas garantías de éxito.

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