Normalmente el tabaco es fumado en cigarrillos o pipas pero también puede ser consumido a través de un polvo llamado “rapé” que es aspirado por la nariz. También puede ser también mascado.

Además, existen muchas otras formas de inhalar su humo utilizando pipas con agua, por medio de puros o habanos, cigarrillos con filtro, sin filtro, etc. Todas las formas conocidas, son nocivas.

Los efectos generados por el tabaco resultan de la acción de la nicotina sobre el sistema nervioso central. Esta genera un aumento del pulso y la presión sanguínea. Los efectos son sentidos en forma casi inmediata por el usuario y pueden durar hasta unos 30 minutos luego de haber fumado el cigarrillo.

El tabaco resulta del secado de las hojas de la planta denominada “Nicotina Tabacum” y contiene la droga  estimulante llamada nicotina (su principal alcaloide). Existen más de 50 variedades de esta planta, las cuales difieren en su contenido de nicotina.

El humo del tabaco contiene básicamente 4 componentes: los alquitranes, el monóxido de carbono, las sustancias irritantes y la nicotina.

La nicotina, es un estimulante que se encuentra en forma natural en las hojas de la planta de tabaco. Se vaporiza cuando el tabaco es quemado y es la sustancia que le da su olor característico, generando dependencia física.

Los alquitranes, son sustancias que originan el cáncer, especialmente el cáncer de pulmón, de boca, faringe, laringe y esófago.

El monóxido de carbono, es producido por la combustión del tabaco y del papel que envuelve el cigarrillo. Cuando este penetra en los pulmones, la oxigenación de los tejidos disminuye sensiblemente. Esta sustancia favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Las sustancias irritantes, obstaculizan a los cilios de la mucosa del árbol respiratorio limpiar los microorganismos que ingresan con el aire inspirado. Son las responsables de la tos y el aumento de la mucosidad en los fumadores, y de enfermedades respiratorias como la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.

El tabaco es la droga que provoca más enfermedades y deterioro de las personas en el mundo entero.

Si  bien se ha consumido tabaco desde tiempos inmemoriales, en el mundo entero es cada vez mas fuerte la tendencia a prohibir cualquier tipo de propaganda directa o indirecta de del tabaco, teniendo en cuenta su gran potencial adictivo.





Síntomas del fumar tabaco

Existen toda una serie de síntomas menores que aparecen a los pocos años de comenzar a fumar a diario. Podríamos interpretar estos síntomas como señales de alarma que se disparan en el organismo de los fumadores para hacerles saber  que están recibiendo una agresión tóxica para la cual su cuerpo no se encuentra preparado.

Algunos de estos síntomas son la aparición de fatiga prematura, mayor riesgo de anginas, aumentos de la tos y las expectoraciones, perdida de apetito, arritmias, y el color amarillento de dedos y dientes.  El tabaco es altamente adictivo.

Consecuencias del tabaco y la nicotina

La nicotina es una de las drogas más adictivas que ha conocido la historia de la humanidad. Estudios en EEUU y Europa han mostrado que la nicotina es potencialmente mucho más adictiva que el alcohol y puede generar una dependencia aun más fuerte que la generada por la heroína.

Hoy en día está plenamente asumido que los fumadores tienen un porcentajes de mortalidad superior en un 70 % a los no fumadores como consecuencia del desarrollo de distintas enfermedades.

Este incremento en la mortalidad es directamente proporcional a la cantidad de cigarros fumados, a la duración en el tiempo del consumo, a la profundidad de la inhalación del humo, y al contenido de nicotina y alquitrán del tabaco fumado.

Esta alta mortalidad se debe fundamentalmente a la cardiopatía coronaria y a otras enfermedades cardiovasculares, al cáncer de pulmón, la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.

El tabaquismo es responsable del 90 % de las muertes por cáncer de pulmón, del 75 % de las muertes por bronquitis y del 25 % de las muertes por cardiopatía isquémica.

Para dejar de fumar

Empieza despacio. Fíjate mentalmente  un día para dejar y hacerlo. Se realista. Los fumadores con metas realistas adquieren más confianza en sí mismos.








En la columna de la derecha encontrarás una programación mental que te ayudará a dejar de fumar. Si deseas un tratamiento más efectivo te recomendamos la acupuntura y la auriculopuntura.

Ponte una meta fácil de alcanzar, por ejemplo, “tal día, en vez de fumar 20 cigarros, voy a fumar 10”. Cuando lo hagas una vez te vas a sentir capaz de seguir haciéndolo.

Trata de encontrar a alguien que te ayude a dejar de fumar, alguien que te aliente, alguien en quien confíes. Es más fácil cambiar cuando sientes que te apoya alguien.

Si estás cerca de personas que fuman, y no puedes o no quieres pedirles que no fumen, abre una ventana, o trata de ponerte cerca de alguna corriente de aire que disminuya la concentración de humo.

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