El divorcio es al igual que el matrimonio una de las bases contractuales de la célula básica de la sociedad.

Se desea que el matrimonio sea para siempre, pero, a la luz de los resultados, a través de la historia de la humanidad, siempre debe considerarse que no es para siempre.

Como una comparación, no exacta, en los países en dónde la estabilidad laboral no existe, los trabajadores se desempeñan con mayor productividad. De la misma manera, a menudo el hecho de sentirse seguros en un matrimonio puede llevar al menor deseo de superarse en la relación.

Ya sea por cuestiones de caracteres, por falta de empatía o por asuntos de infidelidad, el hecho de que dos personas convivan para siempre no es fácil, por lo que las leyes tanto civiles como religiosas, tratan de aportar mayor dificultad para la no separación.

Las estadísticas en los países más avanzados culturalmente, reflejan cifras alarmantes de separación. Más bien en sociedades con menores índices culturales la separación es menor.

De la misma manera como es libre el casarse o convivir con el que deseemos, cada vez es más libre la separación o el establecimiento de otras formas de convivencia, dando más lugar a pactos o convergencias.

 

Divorcio

Aunque en asuntos del amor se dice que cuando fuego hubo, cenizas quedan, la realidad es que el divorcio es la ruptura del vínculo matrimonial, la cesación definitiva de la vida en común.

La ligazón legal que ataba a la pareja deja de tener efecto y, de la misma manera, dejan de tener vigencia las obligaciones, deberes y derechos que emergieron del matrimonio.

Con el divorcio el status de casado deja de serlo, recuperándose, aparentemente, el mismo que se tenía cuando soltero. En adelante, cualquiera puede casarse y de hecho hasta pueden volver a hacerlo entre ellos mismos.





Sin embargo, existen diferencias que van desde haber adquirido mayor experiencia hasta el de sentirse frustrado. Esta segunda opción es la que debe descartarse. Siempre existirá alguien que quiera compartir su vida con nosotros.

Tipos de divorcio

Aunque suene mal, existen clases de divorcio. Dependiendo de la naturaleza de sus motivos, el divorcio puede ser por:

  • Mutuo acuerdo,
  • Por separación de hecho y
  • Por causal.

Divorcio por mutuo acuerdo:

Es como poner en reversa el automóvil. Es la mejor forma de separación, si se puede llamar así.

Aunque, no sin traumas previos. Se trata de personas maduras y que aceptan las circunstancias. Lo ideal es que cada cual tenga la forma de sustentarse por ella misma, de otra manera se llegarán a acuerdos de manutención y de visitas si existen hijos menores.

Esto último es lo más difícil de conciliar, pero siempre debe hacerse amistosamente. El clásico: “No eres tu, soy yo”, no cabe, si no que el nosotros debe primar.

Para estos casos las leyes son sumamente flexible y prevé un procedimiento breve: el proceso es sumario y con traumas menores.

Divorcio por separación de hecho

A menudo que pasa el tiempo la relación pierde fuego y literalmente se enfría. El amor es como una olla de agua hirviendo y que luego debe mantenerse el agua tibia.








Cuando esta agua pasa a estar fría y hasta congelada, el resultado es evidente.

En este caso hace falta solo la formalización. Es en aquellos casos en que la pareja ya no hace vida en común, no comparten el lecho ni la habitación.

Divorcio por causal:

Quizás la forma más traumática, principalmente si hay hijos pequeños. Es la clase de divorcio más generalizada aunque también la que mayores conflictos ofrece entre los cónyuges.

Se dice que es por causal porque, en efecto, debe existir la confluencia de la hipótesis que la mayor parte de las leyes de los países aceptan a fin de aceptarse el proceso judicial.

El divorcio por causal implica una verdadera lucha, en dónde a veces los grados culturales entre los esposos se pierden. Se trata de demostrar, con suficientes pruebas, la existencia del hecho constitutivo de causal.

Causales de divorcio

Las causas que se aceptan en la mayor parte de países occidentales y por las que procede demandar el divorcio se encuentran debidamente previstas y claramente establecidas en los Códigos Civiles.

De no existir estas causales, el divorcio podría ser improcedente.

Estas son:

El Adulterio

Se basa fundamentalmente en el aspecto sexual, aunque debería extenderse a otros considerandos. Con las relaciones sexuales se viola el deber de fidelidad que nace del matrimonio.

En este punto, cabe la pregunta si el hecho de salir continuamente con otra persona en relaciones amorosas evidentes no significa ya un adulterio.

Atentar contra la vida

Muchas veces se tiene ira y más de uno desea matar a su pareja. Inclusive, se puede llegar a maltratarla tanto físicamente como mentalmente de manera muy agresiva.

Pero, esta causal se trata de la acción deliberada de un cónyuge de querer dar muerte al otro. La acción es necesariamente intencional y la prueba debe ser comprobada, como por ejemplo por medio de un video.

No debe dejar lugar a dudas de que esa fue la intención o la planificación premeditada. El problema se esclarecerá dentro del correspondiente proceso penal.

Causal de injuria grave

Debe entenderse como toda ofensa grave orientada a atacar el honor del otro cónyuge; como por ejemplo públicamente en los medios informativos.

No se trata de cualquier ofensa, sino que la misma debe ser de tal naturaleza y magnitud que resulte insostenible seguir compartiendo la vida matrimonial.

Si el amor es muy grande esto se podrá superar, pero no debe repetirse.

Causal de conducta deshonrosa

Esta conducta implica una secuencia de actos deshonestos, que al afectar la personalidad del otro cónyuge le causan un profundo agravio, asimismo, perjudica seriamente la integridad y dignidad de la familia, atentando la estimación y respecto mutuos que debe existir entre marido y mujer.

No es la intención hacer un post especializados por lo que nombraremos otras causales de divorcio a tener en cuenta:

 

  • La enfermedad grave de transmisión sexual contraída después de la celebración del matrimonio.
  • La homosexualidad sobreviniente al matrimonio.
  • La imposibilidad de hacer vida en común, debidamente probada en proceso judicial.

La idea de este post es informativa, pero siempre es posible encontrar lazos de unión cuando ambos lo desean.

Siempre se podrá encontrar el camino que los condujo a unirse, si lo buscan conjuntamente.

En todo caso, nunca se debe romper o cortar el lazo, si hubo realmente amor, lo mejor es desatar el lazo y no romperlo.

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