Si tus hijos estan mucho tiempo en la computadora pueden estar hipercomunicados y con ciertos problemas, como prevenirlo.

Es indudable que relacionar el uso monstruoso de las formas de comunicación propias de los adolescentes (SMS, redes sociales: twitter, facebook, youtube, etc.) con conductas de riesgo como el consumo de drogas y alcohol, agresividad o tendencias suicidas es cada vez más frecuente.

Pero, la vida se refleja tal cual en estas redes sociales: existen buenas como malas cosas. Todo tiene un riesgo, hasta las cocinas a gas de los hogares o manejar un automóvil. Si lo haces mal puede ser muy peligroso.

Un cuchillo en manos de un médico salvará vidas, en manos de un delincuente no. Todo consiste en mejorar la información y no dar temores infundados en el uso de las redes sociales. Gran parte de esto es que no sean utilizadas en exceso.





Estos problemas se centran  en dos problemas  propios de la comunicación de los adolescentes: el hyper-texting – mandar más de 120 mensajes a través del móvil por día y el hyper-networking –pasar más de tres horas diarias en páginas de redes sociales.

Conductas de los hipercomunicados

Es notorio que abundan más de los que abusan de los mensajes de móvil que los enganchados a las redes sociales.

El adolescente “hipercomunicado” o que usa las redes sociales en exceso, manifiesta varias particulares: pertenece a una minoría social, es con más frecuencia mujer, sus padres tienen un nivel de educación es bajo y vive bajo la amparo de uno de sus padres, la madre por lo general.

La mayoría de las conductas relacionadas con el exceso de comunicación presentan índices similares en los dos grupos: los que abusan del mensaje y los que abusan de las redes sociales llegando a utilizarlas hasta 20 horas diarias.

Es más común encontrar que tienen tendencia a varias parejas sexuales; se ven implicados en peleas, consumen alcohol con frecuencia, fuman más  y pueden recurrir a las drogas con frecuencia.

Además los conductores de 16 y 17 años tienen costumbre de mandar mensajes mientras conducen. El abuso de las redes sociales está relacionado también con un mayor índice de estrés, depresión, tendencias suicidas, problemas de sueño y consumo excesivo de televisión.

En cuanto a la conducta de los padres, que tienen problemas con hijos con “hipercomunicación” indican que han sido permisivos con ellos en el uso de la tecnología. Se podría pensar que estos adolescentes serían expertos al menos, en mantener relaciones sociales. Sin embargo la realidad es otra, son más influenciables por la presión de sus compañeros, lo que indica que tiene problemas de socialización.








La actual generación de adolescentes es la más interconectada de la historia y, sin embargo, los problemas asociados a la incomunicación no dejan de crecer. El problema, con todo, no es de ahora: hablar mucho nunca ha sido sinónimo de entenderse.

Adolescentes y tecnología

Notablemente los tiempos han cambiado. La tecnología no sólo está presente en las oficinas, hogares, empresas, etc sino que ésta es fácil de utilizar para cualquier individuo.

Los adolescentes viven influenciados en contacto permanente con varias tecnologías audiovisuales e informáticas.  Para algunos adolescentes es cotidiano llamar y recibir mensajes a través de telefonía móvil, navegar por Internet en busca de información, y comunicarse con sus amigos a través de un chat.

Los adolescentes son usuarios de numerosas y múltiples tecnologías siendo éstas un elemento familiar de su vida, y hasta cierto punto, indispensables. Son parte de un nueva generación: la generación digitalizada.

El  estallido de las redes sociales como Facebook y Twitter y las ofertas de las empresas de telefonía celular contribuyen a que esta necesidad crezca descomunalmente cada vez más, la publicidad se dirige a los equipos con la mejor tecnología, los celulares se hacen cada vez más indispensables como instrumentos de comunicación inmediata.

Aunque el celular es uno de los dispositivos móviles preferidos, está lejano de ser el único; muchos adolescentes usa hasta cuatro dispositivos móviles (celular, reproductores de música, computadoras de bolsillo y MP4) y otros hasta siete dispositivos. En este punto, puede resultar peligroso por la acumulación de ondas nocivas si se llevan pegadas al cuerpo.

La tecnología no sólo es útil, sino necesaria, pero advierte al mismo es  dañina si se convierte en una obsesión. Por ella se arruinan las relaciones cara a cara. Cuando esto sucede, se crea una forma de comunicación que se torna extraña en tanto que crea la ilusión de estar hipercomunicado cuando en realidad se está aislada.

Existe adicción cuando no se puede prescindir del celular y su uso es compulsivo. Si el celular falta, el individuo se angustia. La angustia es indicativo de la presencia de un determinado peligro: si no tengo celular, me quedo incomunicado del mundo. Esto provoca un estado de desamparo.

A pesar de estar viviendo en la era de la hipercomunicación. Los adolescentes no reconocen ser adictos al celular. No lo ven como un vínculo enfermizo.

La contraparte de esta dependencia tecnológica la representa hoy el “estatus” que buscan algunas personas cuando logran prescindir de ella. Ahora el lujo pasa por desengancharte, por poder disponer de tu propio tiempo. Así, hay hoteles y bares sin Wi-Fi justamente para no estar ubicable.

Si el teléfono móvil es un instrumento al servicio de la persona, es útil. Si la persona es un instrumento al servicio del teléfono móvil, es un problema. La clave está en encontrar el equilibrio.

Ante esta alarmante realidad la tarea que nos toca es buscar ese equilibrio, debemos entender que los adolescentes no están preparados para el vértigo de la tecnología, que lo único que hace es envolverlos y convertirlos en seres sin personalidad y sin poder de decisión transformándoles en adictos de la hipercomunicación.

Para seguir informados:

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