El estrés se debe evitar a toda costa, busca la distracción.

Las emociones fuertes, pero, bien controladas, te renovarán la energía que necesitas.

El turismo aventura, es una actividad impresionante y cada vez cobra más vigencia. Cada vez más turistas eligen pasar sus vacaciones practicando escalada, trekking, surf, rafting, mountain bike y muchos otros deportes.

Los lugares con diversos microclimas requieren  preparación, ya que en estas zonas son  escabrosas, con cambios de clima y temperaturas.

Tipos de turismo de aventura

El turismo de aventura también conocido como turismo activo o alternativo que implica el viaje y la explotación de áreas lejanas, donde el viajero puede esperar lo inesperado.

Este turismo está relacionado con los llamados deportes de riesgo o aventura, y también con el turismo ecológico.

Entre los tipos de turismo que existe mencionaremos algunos de ellos:

Cicloturismo.





Velerismo.

El rafting.

Paracaidismo.

Buceo.

Puenting.

Esquí acuático.

Preparación del viaje de aventuras

El viajero inexperto es mucho más sensible si esta conversión lo encuentra sin la ropa adecuada o con escasas condiciones para tolerar la altura, el viento y los cambios de clima. Son tres puntos, importantes: la deshidratación, la fatiga y los problemas de altura que se deben tener en cuenta.

Un verano junto al mar no requiere muchos preparativos ni precauciones: sólo es necesario trajes de baño, una silla cómoda y, definitivamente, un protector solar adecuado y anteojos de sol.

La deshidratación.- Un clima caluroso y de insuficiente humedad hace que el cuerpo pierda más líquido y este  debe reponerse para no comprometer las funciones vitales. Antes, durante y después del esfuerzo físico hay que tomar líquido, en pequeños sorbos, cada 15 minutos.

No sirve vaciar una botella de agua de una vez porque provoca dolor de estómago y en consecuencia el rendimiento físico reduce.








Cuando hace frío el cuerpo también  deshidrata. El agua puede alternarse con jugos de fruta, té u otros líquidos no alcohólicos, Las bebidas alcohólicas provocan deshidratación y, al dilatar los vasos de la piel, hacen que el cuerpo pierda calor.

Cuando al cuerpo le falta un litro y medio de líquido, aparecen mareos, fatiga, calambres y a veces sed. Si se perdió cuatro litros, se seca la lengua, la piel pierde elasticidad, la persona se desorienta y puede incluso perder noción de lo que pasa a su alrededor.

Fatiga.- Puede ser  y  psicológica. Si una persona que siente vértigo, sortea por primera vez una travesía en canoa  o tirolesa por los bosques puede ser muy estresante. Los hábitos de vida, influyen en la resistencia a la fatiga. Muchas veces el no descansar en el momento adecuado, puede ser la causa de un accidente los conductores deben estar alerta a las señales que el cuerpo le envía.

Más consejos para tu viaje de aventura

El sueño altera la percepción de señales, luces y sonidos, con lo que afecta a la capacidad para estimar distancias y velocidad. Los conductores que han dormido poco, hacen  movimientos automáticos y ven disminuida notablemente su capacidad de reacción, así como la velocidad y exactitud de las maniobras que realizan..

Los consejos para evitar la fatiga se asemejan a los del sueño, tanto unos como otros son aplicables en cualquier momento:

  • Cuando se realiza una parada hay que pasear, moverse o hacer ejercicio durante 20 minutos. Si hay síntomas de somnolencia dormir unos minutos.
  • Tomar alimentos energéticos, que no favorezcan el sueño.
  • No ingerir productos depresores del sistema nervioso central.
  • Beber agua abundante, porque la deshidratación produce fatiga muscular y somnolencia.

Mal de altura.- En un suelo elevado, la presión atmosférica disminuye junto con la cantidad de oxígeno, por eso cuesta respirar y suelen aparecer una serie de trastornos que se conocen como apunamiento, soroche o mal de altura. Este tipo de destinos también tienen sus riesgos, de entre los cuales el más común es el que se conoce como “mal de altura” o “mal de montaña”.

Una persona sana soporta altitudes inferiores a los 2.500 metros y a esta altura puede mantener una oxigenación aceptable sin  realizar esfuerzos compensatorios por parte de su organismo que vayan más allá de una leve taquicardia.

El problema es a partir de los 3.000 metros, que es la altitud en la cual el déficit de oxigenación de la sangre comienza a deteriorar la respuesta del cuerpo. La temperatura desciende 0.7º cada 100 metros, por lo que el organismo debe realizar más esfuerzos por mantener la temperatura corporal.

Se calcula que el mal de altura afecta aproximadamente al 50% de los montañistas que llegan o superan los 4300 metros sobre el nivel del mar.

El aire seco de la montaña, la falta de abastecimiento de agua y la sudoración por cansancio propician una deshidratación  dramática al incidir principalmente en la reserva energética y en la capacidad para regular el esfuerzo. Cuando la pérdida de agua corporal afecta al 4-6 % del peso corporal la deshidratación es  puede comprometer la vida.

Las dos formas más graves del mal de altura son el edema pulmonar y cerebral, La primera norma que debe aplicarse ante el más mínimo trastorno derivado de la altura, es el descenso a cotas más bajas. Los síntomas típicos pues del “mal de altura”, se presentan en forma de náuseas, somnolencia, palidez de piel con sudor frío, taquicardia y fatiga respiratoria.

En Perú, el té o infusión de hojas de coca es una bebida comúnmente ofrecida a los turistas que sobrepasan las cotas de los 3.000 metros, en otros países existen diversas alternativas naturales.

Antes de un gran desafío, los andinistas realizan repetidos ascensos a alturas progresivas para crear en su organismo la memoria de montaña. La OMS, recomienda dividir el viaje permaneciendo dos o tres noches a 2500 o 3000 metros, evitar comidas abundantes, alcohol y exceso de actividad física.

Los turistas con enfermedades cardíacas, pulmonares o anemia deben consultar a un médico para saber si están en condiciones de emprender una travesía de altura. Los guías y guardaparques suelen contar con medicación apropiada.