Conseguir el tesoro de la tranquilidad, ahora.
Al final de nuestra vida se debe conseguir el triángulo perfecto, que sirva como marco de nuestro éxito en esta existencia. Este triángulo está formado por la tranquilidad, paz y la calma.
Los niños no se esfuerzan por estar en movimiento frenético todo el día, es su naturaleza. Los adultos mayores, tienen otro tipo de naturaleza, la tranquilidad y a ello se debe apuntar.
Tranquilidad no significa estar aburrido como una ostra, sino estar feliz como un emperador en un reino de felicidad y reconocimiento.
Si no se logra este triángulo de perfección, la agitación, las aguas turbulentas, irán contra la naturalidad de la última etapa de la vida y nuestra Misión se verá muy pertubada, tanto que es posible que no la cumplamos.
Para lograrlo, se debe comenzar cuando se empiece a ser adultos. Una antigua frase oriental dice: “No te puedes preparar para la guerra cuando el enemigo se encuentra en la frontera”.
Toda la experiencia de la vida es un continuo movimiento que oscila entre los pequeños movimientos y los grandes sacudones que nos dan las circunstancias.
Siempre existe movimiento. Aún en las vacaciones, en los fines de semana, seguimos con intensas actividades. Inclusive durante el sueño, no tenemos tranquilidad.
La tranquilidad, paz y calma, se encuentran asociados e interrelacionados y se deben lograr como un triángulo perfecto.
Uno de los motivos de la intranquilidad es la importancia que le damos a los demás. Muy pocos pueden festejar o alegrarse consigo mismos o solos. Casi nadie puede sentirse que ha triunfado si los otros no lo saben.
El ser humano busca reconocimiento. Somos como actores del teatro y del circo de la vida, que buscan y viven de los aplausos. Este reconocimiento debe venir como el rocío de la mañana de forma natural.
La tranquilidad, se encuentra más asociada a como uno se siente. La paz se refiere a nuestra relación con los demás. La calma es luego de la tempestad.
Pero la tranquilidad engloba tanto a la paz como a la calma. La tranquilidad nace en la mente, en la sabiduría, en la experiencia.
Que mayor felicidad que seamos sabios y esta preparación debe hacerse ahora. Un adulto mayor debe ser sabio. Muchas personas envejecen, pero no maduran.
Carlos Gardel decía: “Cuando necesito de paz, de tranquilidad , de sosiego, cuando muchos copetines y farras me han cansado, vengo a ver a mi viejecita para recuperar fuerzas”.
Thomas Jefferson mencionó: “No son las riquezas ni el explendor los que proprcionan la felicidad, sino la tranquilidad”.
Cicerón manifestó: “Una vida feliz, consiste en la tranquilidad del espíritu”.
Se labora toda la vida para tener tranquilidad. Para lograr que todos nuestros seres queridos estén en paz con nosotros y que las tempestades se hayan alejado para obtener la calma.
Este tesoro no se hace de la noche a la mañana, se hace poco a poco; pero debes empezar ya, debes empezar hoy. De hecho ya empezaste cuando leíste estas palabras.
Algunos consejos para la tranquilidad te serán útiles:
- Que no importe el que dirán.
- Lee mucho más que el año pasado.
- Acércate mucho más al único amigo secreto: el silencio.
- Acércate a la naturaleza tanto al alimentarte como visitándola.
- Abraza a tus seres queridos y a los enemigos.
- Lee frases célebres y aprende tus favoritas, prácticalas.
- Haz ejercicios físicos por lo menos 20 minutos diarios.
- Cada vez que pienses que puedes irritarte pronuncia: paz, paz, paz, hasta que estes tranquilo.
- Haz una lista propia de tus propios consejos hacia los demás.
- Trata de ser como el agua en calma, que tanto debajo, en su superficie y debajo, alberga mucha vida.
- Practica meditación por lo menos tres veces por semana.
Mucha suerte…
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