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Órganos reproductores femeninos. Higiene femenina.

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Para muchas personas los órganos reproductores femeninos son considerados como muy reservados, muy íntimos, el sexo de la mujer se ha escondido durante largo tiempo.

Es claro que el aparato reproductor y los genitales tienen un carácter de privacidad y deben ser respetados. Pero, al final son otro de los órganos como el hígado, los riñones o pulmones, pero, con otras funciones.

El aparato reproductor en ambos sexos representa la base de la multiplicación de la especie; de la reproducción humana, no es algo ” pecaminoso”. En las mujeres es importante el aseo de los genitales, debe realizarse de manera delicada.

El aparato genital femenino está constituido por los órganos sexuales externos y los órganos sexuales internos. Los primeros están fuera del abdomen y los segundos dentro del abdomen, en el fondo de la cavidad pelviana. En la mujer, la pelvis está preparada por su disposición y forma para el embarazo y el parto.

Los genitales externos tienen funciones copulativas, intervienen en el coito; los genitales internos, desarrollan funciones reproductivas que son los siguientes:

Órganos sexuales externos

  • Labios mayores.
  • Labios menores.
  • Clítoris.
  • Orificio uretral.
  • Himen.

Órganos internos

  • Ovarios.
  • Trompa de Falopio.
  • Útero.
  • Vagina.

Órganos sexuales externos

La vulva es el nombre con que se conoce la totalidad de órganos sexuales externos. Cuando se emplea la palabra vulva no se está haciendo referencia a algún órgano, si no a un conjunto. La componen:

Labios mayores: Son dos repliegues de piel largos y gruesos, de tejidos muy ricos en grasa. Interiormente están revestidos por delicada membrana mucosa. Exteriormente están recubiertos de vello. Estos labios se unen por su parte superior formando un montículo triangular, situado sobre el hueso púbico. Dicho montículo es una especie de almohadilla de grasa con piel recubierta de vello; recibe el nombre de monte de Venus.

Labios menores: También se llaman ninfas. Son dos finos repliegues de piel extendidos bajo los labios mayores. Están situados verticalmente a ambos lados del orificio de la vagina. Su piel es de gran sensibilidad sexual. No tiene vello. Se une por su parte superior. Unidos entre sí, ascienden y se prolongan hasta el clítoris.

Clítoris: Por algunas de sus características, se compara con el pene del hombre. Es un pequeño órgano eréctil, oculto habitualmente en el repliegue de piel que forman los labios menores al unirse entre sí por su parte superior. Mide unos 2 centímetros de longitud. Está casi embutido en la zona en la zona en la que se asienta. La parte sobresaliente del clítoris se llama glande.

Su función es despertar en la mujer sensaciones de placer sexual. Es difícil localizarlo con la vista. Está rodeado de numerosas terminaciones nerviosas, por lo que posee una gran sensibilidad.

En el clítoris se produce un proceso semejante a la del pene masculino. Tiene dos cuerpos cavernosos que se llenan de sangre a presión, bajo la excitación sexual, produciendo la erección del clítoris.

Durante la erección, el clítoris aumenta de tamaño. Alcanza una longitud de hasta 4 centímetros y emerge del capuchón de pliegues de piel en que suele estar oculto.

Posee unas glándulas segregan unas sustancias blancuzcas, de excitantes característicos y olor sexual. Esta sustancia se descompone con facilidad y después despide un penetrante y desagradable olor; requiere una inmediata higiene.

Durante el coito, la excitación del clítoris se realiza mediante su frotamiento con el pene del varón.

Orificio uretral: Esta situado sobre un pequeño montículo carnoso, y tiene la forma de una hendidura horizontal. Su diámetro es muy pequeño: 4 ó 5 milímetros. Posee sensibilidad sexual.

Su función es desaguar la orina. Está situado entre el clítoris y el orificio de la vagina. La orina, pues, sigue un curso independiente de desagüe, aislados de los órganos sexuales internos.

Himen: Es una pared membranosa que cierra la entrada de la vagina. No sólo la mujer posee himen, también lo tienen los animales hembras; la diferencia de está en que el himen se destruye en los animales por sí solo cuando se aproximan a la edad de la procreación; en cambio, en la mujer el himen permanece toda la vida o hasta que la mujer practica la relación sexual plena.

El himen dispone de uno o más orificios que sirven de salida a los flujos menstruales y secreciones. La forma que adopta el himen son muy variadas, no teniendo ninguna importancia cuáles sean.

Al producirse el primer contacto sexual con el varón, el himen se desgarra desde el centro hasta el borde unido de la vagina. La rotura produce una ligera hemorragia; la cicatrización es rápida.

La rotura del himen puede provocarse por causas ajenas al coito; por ejemplo, en juegos deportivos como carreras de salto, tenis, bicicleta, practicando el ballet, etc.

Glándulas de Bartolino: Estas glándulas llevan el nombre del médico que las descubrió (Dr. Bartholin). Su función es producir un líquido claro y viscoso, que se vuelve muy abundante cuando la mujer se halla sexualmente muy excitada. Están situadas en la depresión existente entre los pequeños labios y el himen.

Glándulas de Skene: Son también dos glándulas con idéntico cometido que las anteriores. Están situadas a ambos lados del orificio de la uretra. Fueron descubiertas por el médico del mismo nombre.

Se ocupan de la mecánica de la reproducción. La vagina es el paso de unión  entre los órganos externos y órganos internos.

Ovarios: Los ovarios representan en la mujer lo que los testículos en el hombre: constituyen lo más importantes órganos para la reproducción. Son las glándulas sexuales de la mujer.

Órganos sexuales internos

Están situadas en el interior del cuerpo, en la parte baja del abdomen, opuestas uno a otro, cada cual a un costado del útero, con el que se comunican por medio de las trompas de Falopio.

El ovario: Tienen forma ovalada y su tamaño es parecido al de una almendra. En números, miden de 3 a 5 centímetros de largo, de 2 a 3 centímetros de anchos, y de 1 a 2 centímetros de espesor.

Dentro del ovario hay un considerable número de pequeñísimas cavidades, semejantes a bolsitas, cuyas paredes están formadas por innumerables células. Estas minúsculas bolsitas se llaman folículos.

El folículo contiene un líquido salino y un ovocito. A lo largo de años, varios cientos de folículos crecen y el ovocito que contienen madura: se convierte en un óvulo. El óvulo suele llegar a medir unos 0.3 milímetros diámetro. Pese a estas dimensiones tan pequeñas es la célula del organismo humano que posee mayor tamaño.

La foliculina es la hormona más representativa de un complejo de hormonas denominadas estrógenos. Provoca en la mujer los cambios físicos en la pubertad: el crecimiento de los senos, la maduración de los órganos sexuales, la función menstrual, la redondez de las formas femeninas, etc.

Trompas de Falopio: Se llaman así en honor del anatomista que describió estos órganos.

Son dos conductos alargados, huecos, en forma de tubo. Cada cual se extiende desde el útero hasta el ovario, y sirven para conducir los óvulos desde los ovarios al útero. Miden de 12 a 15 centímetros de largo y su diámetro es de 2 a 8 milímetros.

La trompa realiza, pues el servicio de transporte del óvulo. El óvulo carece de movilidad propia. Tiene que ser transportado. Al contrario, su oponente el espermatozoide salva por sus propios medios toda clase de obstáculos para reunirse con el óvulo.

Además, la trompa se encarga de ayudar a nutrir al óvulo que transporta. Durante el viaje de éste, le ofrece secreciones muy ricas en alimentos que produce su mucosa.

Útero: Las trompas de Falopio penetran en el útero una por cada lado. El útero también recibe el nombre de matriz. Es un órgano hueco. Tiene forma de pera con la punta hacia abajo. El tamaño del útero varía según la mujer haya o no tenido hijos. Si la mujer es nulípara (no ha tenido hijos), el útero suele medir unos 8 o 10 centímetros de largo por 6 de ancho. Sus paredes  tienen un grosor de unos 3 centímetros.

Las paredes interiores del útero están revestidas de una superficie  mucosa: el endometrio. Las paredes internas del útero suelen estar en contacto entre sí, salvo cuando el útero aloja un niño en gestación.

El útero se describe dividiéndose en tres partes

El cuerpo: Es la parte mayor. Abarca las dos terceras partes del órgano.

El cuello: Ocupa el tercio central del útero. Es la zona en el que el órgano se estrecha.

Las paredes del útero son muy espesas, ampliamente surcadas de músculos. Todo el órgano en su conjunto está formado por una masa muscular muy elástica, lo que le permite aumentar varias veces su tamaño durante el embarazo para dar cabida al feto.

Las paredes del útero cumplen tareas muy importantes en los períodos menstruales y en la gestación. Todos los meses el útero prepara una especie de nido para cada nuevo óvulo que el ovario le envía.

Pero si la fecundación del óvulo no llega a realizarse el nido es destruido, el óvulo pierde todo su valor, y ambos son eliminados por inservibles (se produce la menstruación). Pero el si el óvulo ha si do fecundado, el útero será la protección y la residencia del nuevo ser.

Su tamaño aumentará en varias veces conforme el futuro niño se desarrolle. Por último le ayudará a nacer empujándolo hacia la vagina.

El útero se mantiene apoyado en fuertes ligamentos musculares, que lo sostienen suspendido sobre el suelo de la pelvis. Al propio tiempo, estos ligamentos le permiten los movimientos necesarios para dilatarse y contraerse.

La vagina: Es un órgano con forma de tubo, situado entre los órganos sexuales internos y los externos. Su boca interna está cerrada por el hocico de tenca. Su orificio exterior lo cubre el himen en la mujer virgen.

Dado que la vagina está unida con el cuello del útero, la longitud de la vagina depende en cada mujer de la situación del útero.

Como la colocación de éste es variable de una mujer a otra, en una longitud de la vagina oscila en los 10 centímetros, en otros llega a los 14 centímetros.

La vagina es un órgano muy extendible. Sus paredes músculo membranoso se dilatan enormente durante el parto, tanto como sea necesario para dar paso al cuerpo del niño.

La vagina, pues, interviene de modo muy importante en el parto. Su otra función es copulativa: recibe el pene durante el coito.

Higiene femenina

Las mujeres debido a su anatomía deben tener una higiene íntima muy estricta ya que las características físicas son muy favorables a las bacterias y virus, dado que los genitales son húmedos posibilita el desarrollo de alguna infección.

Las mujeres siempre tienen la necesidad de estar limpias. Se dan un baño por las mañanas y se asean por las noches para dormir frescas. Son rutinas de limpieza que toda mujer debe tener en cuenta.

Se sabe que una de las zonas más delicadas de las mujeres es la vagina. Es una zona que se le debe prestar importancia al momento de asearla.

Una de las zonas más delicadas de las mujeres es la vagina. A esta zona debemos prestarle mayor importancia al momento de asearla ya que si se asea de una forma incorrecta, puede producirse infecciones vaginales.

Sigue estos consejos para que te asegures de una limpieza íntima correcta. Una higiene positiva libera de molestias.

Limpiar la vagina una o dos veces al día. La vagina produce sustancias que sirven para limpiarla constantemente.

La higiene vaginal se realiza con agua y jabón, pero no utilices un jabón tocador, debido a sus concentración de pH. Pídele a tu ginecólogo que te recomiende un producto en especial que no te dañe esa zona.

Evita utilizar desodorantes vaginales, ya que estos, al eliminar posibles malos olores, pueden, asimismo, ocultar olores que pueden ser avisos de una nueva infección vaginal.

Las duchas vaginales no son muy recomendables. Estas son utilizadas para limpiar el conducto vaginal, pero pueden eliminar ciertos microorganismos que son muy beneficiosos.

Recuerda que la manera correcta de limpiarse luego de orinar o defecar, es de la vagina hacia el ano, para evitar que las bacterias del ano lleguen a la mucosa vaginal.

Antes de tener relaciones sexuales, es recomendable limpiar la zona pues el acto sexual puede hacer que contraigas cierto tipo de infecciones. Después de las relaciones sexuales, siempre es bueno lavarse.

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