palmeraLa flexibilidad es el secreto para vivir en paz, mira que vale la pena y que no.

En la vida se darán varios huracanes y pocos árboles quedarán en pie. Las palmeras que son flexibles, son las que mejor resisten a los fuertes y destructivos vientos.

Los árboles más fuertes son arrancados desde sus raíces y mueren, no se quiebran, no ceden, no son flexibles.

La vejez, es sinónimo de rigidez, de falta de flexibilidad. Un bebé cuando nace es muy flexible y los niños conservan la flexibilidad. La flexibilidad es juventud, renacimiento, salud, aprendizaje y armonía total.

Por ello no vale la pena ser terco u obstinado. Al ser terco u obstinado se corre el riesgo de ser arrancado de raíz.

Vale la pena

Vale la pena, es una expresión que significa que el esfuerzo hecho por conseguir algo tiene un buen resultado. Muchas veces se entiende pena como penurias o sufrimiento, pero realmente es el esfuerzo o molestia de trabajo.

Por ello, el concepto de flexibilidad es la adaptación que se posee de adaptarse a una nueva situación. En la parte física mecánica se entiende como la respuesta a los esfuerzos y su desplazamiento.

Vale la pena ser flexible sin deja de ser firme como veremos mas adelante.

Todas las especies que han logrado sobrevivir en este planeta, han debido su existencia a su capacidad de adaptarse. Todas aquellas que se han extinguido, no han tenido dicha capacidad.

Adaptar todas nuestras capacidades, nuestra forma de ser a los diferentes cambios que se dan en la vida, es el éxito. Adaptar nuestras vidas, profesionalmente, familiarmente, es sinónimo de éxito.





Todos los famosos y exitosos de la historia que no se han sabido adaptar a los cambios, tarde o temprano han fracasado. Romperse es muy fácil, sobrevivir es muy difícil y se consigue con la flexibilidad.

Uno de los más grandes inventores del mundo Tomas Alva Edison tiene un promedio de un invento cada 15 días. Patentó más 1,000 inventos, muchos de los cuales aún se siguen utilizando. El decía: “El genio es uno por ciento de inspiración y un 99 por ciento de dedicación”.

Saber escuchar

La sabiduría del adaptarse es en mucho el saber escuchar, saber que ceder, lo que nos llevará a no hacer las cosas en vano. Vano significa la distancia o hueco entre dos apoyos, por ejemplo una ventana.

Vano es por lo tanto vacío, hueco, inútil. Pero realmente, lo vano si puede ser útil. En el taoísmo, la utilidad de la cosas es por lo vano o vacío. Una ventana no será útil sin lo vano. Un recipiente no tendrá razón de ser si no tiene un vacío.

Por ello, inclusive en lo vano, debes saber como ser flexible y adaptar tu vida. Muchas veces aparentemente no ganarás nada con ceder a muchas circunstancias, pero al ceder puedes ganar mucho más.

El bambú es fuerte y a la vez flexible.
El bambú es fuerte y a la vez flexible.

En el yudo, aikido, que son artes marciales de comprobada eficacia, se utiliza la fuerza del contrario para vencer. Por ello es que debes tener la sabiduría para saber cuando ceder y que ceder.

Mucho se gana con saber escuchar, saber conversar. Reunirse, conversar, intercambiar opiniones, no es acordar ni transar, no es es perder y, muchas veces basta con ello para acabar con muchos huracanes.








La mayor parte de los problemas es no enfrentarlos como una palmera y pretendemos hacernos fuertes como un roble. Muchos éxitos se logran con una caricia y no con un golpe.

La flexibilidad

El tai chi chuan tiene como principio la flexibilidad, es otro arte marcial pero orientado a la salud. Si recuperas la flexibilidad serás joven y saludable.

Por ello, para no romperse en vano, debes practicar la flexibilidad. No descartes ninguna flexibilidad, inclusive el hacer entender al otro que estas cediendo o perdiendo.

La flexibilidad es un arte, que conjuga con la sabiduría más poderosa. No sólo te hará más exitoso sino que vivirás toda tu vida con tranquilidad. Se flexible, busca acuerdos comunes, compleméntate con todos y con todo, adáptate a nuevos amigos, a nuevas ciudades.

No te compares con otros ni con el pasado o alguna circunstancia. Cada día es otra historia.

La flexibilidad debe llevarte a la plena integración en el difícil engranaje de la vida.

Debes saber cuando dejar una conversación y cuando abandonar un escenario, sin perder el control, si sabes que no se llegará a nada. Pero si existe la posibilidad de que salga a tu favor, permanece firme, sin romper la comunicación o puentes, eso será la flexibilidad en la firmeza.

Nunca dejes de tender puentes, de hacer saber tu teléfono o correo electrónico. Siempre deja un vano o ventana abierta. Nunca cierres la puerta del entendimiento con 100 cerraduras y candados.

La flexibilidad es también tender hilos de comunicación y nunca debes cerrarlos totalmente, aún a tu peor enemigo.

Habla en el momento oportuno, pero no dejes de hacerlo, todo depende del tipo de personas o circunstancias. No digas palabras ofensivas, sino como resultado de lo que el otro te diga y que retorne como un bumeran de dónde se originó.

Por último, respira profundo, cuenta hasta diez y luego sin romperse, consigue tu éxito.

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