El litoral de todos los mares te puede decir mucho de la historia de los pueblos. Participa en la ecología de tu país.

Al viajar por ciertos países, nos sorprende saber que tal ciudad, situada a varios kilómetros del mar, fue antes un puerto floreciente.

Y sin embargo, nosotros pensábamos que el litoral era casi inmutable. La realidad es bastante diferente.

El litoral se encuentra en perpetua transformación. La frontera entre la tierra y el mar cambia, se mueve.

Los científicos se esfuerzan en establecer previsiones a largo plazo: algunos estiman que nuestro clima se enfría y que, por lo tanto, el mar retrocederá; otros piensan que asistimos a un lento recalentamiento de nuestro planeta, que hará fundir los hielos polares y hará subir el nivel de los mares en más de 50 metros: ciudades como Nueva York, Tokio, Londres, Paris o buenos aires serán cubiertas por las aguas.





Tales fenómenos se produjeron ya en tiempos geológicos anteriores; el mar invadió parcialmente algunos continentes. Pero el ritmo de estas enormes trasformaciones naturales es tan lento que la humanidad podrá darse cuenta del riesgo con la necesaria antelación.

El mar

En el curso de una glaciación, una enorme cantidad de agua es substraída a los océanos y almacenadas en los continentes en forma de hielo; el descenso del nivel del mar puede alcanzar unos 100 metros. Esto se ha producido varias veces desde hace dos millones y medio de años.

El mapa del mundo se presentaba entonces bastante diferente.
El estrecho de Bering no existía, Alaska estaba unida a Siberia por una gran llanura. Japón formaba una gran península con Corea.

Borneo, java, sumatra, y parte de filipinas formaban un bloque con indochina. Nueva Guinea y Tasmania eran parte integrante de Australia. Sri Lanka (Ceilán). Estaba unida a la india.

En Europa, Irlanda, y Gran Bretaña estaban soldadas al continente, el mar del norte constituía una vasta llanura y la mancha era un valle  por donde corría el rin; antes desembocar en el atlántico; este rio recibía las aguas del tamesis y del sena. En el mediterráneo, Sicilia, estaba unida al continente, y Córcega y Cerdeña formaban una sola isla.

En Canadá, el mar no ocupaba la actual bahía de Hudson, y en el gran norte extensas franjas de tierra unían las islas entre sí.

La línea litoral ha variado enormemente en el transcurso del tiempo; los litorales no constituyen, pues, una frontera estable entre continentes y océanos.








Sin embargo, las investigaciones oceanográficas han demostrado que si existen ese límite natural; sólo que se encuentra oculto a nuestra vista.
En efecto, los sondeos permiten darse cuenta de que, si nos alejamos del litoral mar adentro, la pendiente marina se acentúa bruscamente cuando se alcanza la profundidad de 200 metros.

Es el talud, pendiente relativamente fuerte, que puede descender hasta más de 3,000 metros. Se extiende a lo largo de más de 100,000 kilómetros alrededor de los continentes, separándolos de los fondos oceánicos. Se trata uno de los elementos más importantes, aunque visible, de la geografía de la tierra.

La plataforma continental

Volvamos a esa línea fluctuante que es litoral. Sus modificaciones se producen en una porción del continente llamada plataforma continental. Se trata de una llanura, actualmente inundada, que bordea los continentes y que alcanza unos 200 metros de profundidad máxima.

Su anchura es variable de un centenar de kilómetros en promedio; alcanza más de 500 km en el mar del norte, pero es casi inexistente en el mediterráneo. Su superficie total representa la sexta parte de las tierras emergidas.

La superficie de la plataforma continental es regular: sólo existen algunas colinas muy bajas de pendientes suaves; a veces, aparecen valles la prolongación de los ríos, vestigios probables de valles fluviales que datan de la época en que la plataforma emergía todavía.

Está cubierta por sedimentos originados por la erosión en los continentes y aportados por los ríos.

De una glaciación a un periodo interglaciar, el nivel del mar varía considerablemente.

Desde hace unos 100 años, el nivel del mar se mide regularmente en varios lugares. Se puede estimar que en la actualidad se eleva 1.3 milímetros por año. La primera explicación de este fenómeno podría ser el lento calentamiento de nuestro planeta, que se ha traducido, desde la mitad del siglo XIX, en una retirada general de los glaciares y de la banquisa (capa de hielo que cubre los mares polares).

Pero esta cifra de 1.3 milímetros es una media general. Algunas regiones costeras registran cifras más elevadas. En Holanda, por ejemplo, o en el delta del po, cerca de Venecia, el nivel del mar se eleva de forma más rápida: cerca de 3 milímetros por años. Esta subida de las aguas significa que estas regiones se hunden lentamente.

En otros lugares, en cambio, el nivel del mar descender (0.5 mm en Cherburgo en Francia), o por lo menos elevarse a un ritmo más lento; esta evolución suele caracterizar los litorales rocosos, que están subiendo, a veces, más deprisa que el mar.

Estas observaciones permiten concluir que la corteza terrestre se deforma: se hunde en ciertos lugares, se levantan en otros. Si esos movimientos son independientes de los del mar, ¿Cuál es la causa de estas deformaciones?.

Corteza oceánica

En el fondo de los océanos se produce una evolución lenta y constante de la corteza oceánica.

Esta tiende a desaparecer en las grandes fosas que jalonan las costas. En zonas inestables, como las costas del pacifico, ello puede originar movimientos brusco de la corteza terrestre, es decir, los terremotos que sacuden con frecuencia estas regiones.

Pero, paralelamente a la desaparición de la corteza oceánica en las fosas marinas, en estas mismas zonas se asisten también a lentos movimientos de plegamientos, de hundimiento o de elevación. En Japón, por ejemplo, las riberas litorales del cuaternario se han levantado varias decenas de metros por encima del mar en unos milenios.

Otro fenómeno que aumenta la inestabilidad de las costas marinas es la fusión de los glaciares continentales (ilandsis) durante los diversos periodos fríos del cuaternario, estas masas de hielo cubrían aproximadamente un 20% de las tierras emergidas. Su desaparición progresiva aligera los continentes, que tienen a levantarse, como un barco que se descarga.

El levantamiento de Escandinavia, desde que desapareció la capa de hielo de 3,000 metros de espesor que la cubría, alcanzando un promedio de unos diez metros por siglos. Prosigue actualmente a un ritmo más lento.

Una consecuencia de esta evolución fue, por ejemplo, la creación de la ciudad de Estocolmo en el siglo XIII, cuando otros puertos suecos resultaron inalcanzable: la mayor parte se encontraban ya en el interior de las tierras.

Playas interminables

Se distingue dos tipos principales de costas: las que tienen un desnivel escaso y las que lo tienen acusado. Las costas de débil desnivel están formadas a menudos por playas, próximas a un río que arrastra aluviones. Estos se acumulan en la desembocadura en un vasto cono submarino de dependientes muy suaves.

La arena, aportada continuamente por el río, es removida por las olas y las corrientes que las transportan a lo largo de la costa; cubre y oculta poco a poco toda la topografía circundante.

Así nacen esas playas que se extienden hasta perderse de vista, rectilíneas o arqueadas entre dos promontorios rocosos, separadas a menudos de la zona vecina por un condón de dunas modeladas por el viento. En las zonas tropicales, los deltas de los ríos suelen estar ocupados por un bosque denso que crece en pleno fango: el manglar.

El otro tipo de costa, la de fuerte desnivel, está formado por acantilados que se hunden directamente en el mar. Las olas erosionan la base, excavándola hasta que una masa de roca se derrumba. Divididos en trozos cada vez más pequeños, que el oleaje arrastra, redondea y pule los derrubios del acantilado aumentarán la masa de guijarros de la playa que se extiende al pie de la pared rocosa.

La roca es atacada en su base en función del nivel alcanzando por las aguas de la marea alta. Por debajo de este nivel, la erosión no actúa y la masa rocosa forma como una plataforma que puede adentrarse en el mar y que queda descubierto durante la marea baja.

La creación de la plataforma continental, en una época en que el nivel del océano se encontraba a unos 100 metros por debajo del actual, se debe quizás a un tal fenómeno de erosión.

Pueden existir playas de guijarros y arenas mezclados, si un río desemboca entre dos acantilados o si experimenta crecidas violentas que le permiten arrastrar guijarros en sus aluviones.

Toda playa puede fosilizarse con el transcurso del tiempo. En razón de la evolución de las riberas marinas, las huellas de antiguos litorales se encuentra en lugares más diversos: en la plataforma continental, a 100 metros de profundidad, o en tierra firme, a muchos kilómetros de las costas actuales. Las estructuras de las rocas sedimentarias evoca estos litorales desaparecidos; en ella se encuentran, por ejemplo, fósiles de mejillones y de ostras, que viven en agua poco profundas.