diogenesExisten varios Diógenes famosos de la Grecia antigua, pero ninguno como Diógenes de Sínope llamado el Cínico.

Es famoso por sus anécdotas con Alejandro Magno, por buscar a un hombre con una linterna, por haber hecho de la pobreza una virtud y muchas otras cosas.

Nació en Sínope en el 412 a.C. y vivió hasta los 89 años. Se le apodaba el Cínico por pertenecer a la Escuela Cínica fundada por Antístenes.

A su vez Antístenes fue el más antiguo discípulo de Sócrates. El nombre de cínicos se debe al gimnasio  llamado Cinosargo, en dónde Antístenes enseñaba, que significa “perro ágil”. De Cinosargo se derivó a cínicos.

En el gimnasio Cinosargo reinventaron la doctrina de Sócrates. Se les llamaba cínicos, que significa “similar al perro”, y que a sus integrantes les agradaba que los llamaran así.

Tenían como vestimenta una capa y un báculo, que prácticamente era un uniforme entre sus integrantes.

Gracias a otro Diógenes, Diógenes Laercio, quien escribió 10 tomos sobre la vida de los filósofos, se conoce mucho de Diógenes de Sínope el Cínico del que nos ocupamos. Estos 10 tomos se han econtrado casi intactos.

Del mismo Diógenes Laercio se sabe muy poco. En el tomo VI, dedicado a la escuela cínica, se encuentra la vida de Diógenes de Sínope, su más importante integrante.


En la filosofía de la escuela cínica se enseña a alcanzar la felicidad mediante la sabiduría, la liberación del espíritu y el logro de la virtud.

Eliminar los apegos

Los cínicos se desprenden de los bienes materiales y de todo lo que signifique el apego. El cinismo clásico es muy difícil de seguir. Se oponen a los placeres para ser esclavos de estos placeres. Se critica la estupidez humana que existe en la vida cotidiana, para dejar de ser estúpidos.

En el cinismo moderno algunos escritores como Oscar Wilde y Mark Twain lo han utilizado. Anteriormente Shakespeare, Voltaire ya lo habían reactivado.

Diógenes cuando pidió ser discípulo de Antístenes, fue rechazado. Antístenes lo amenazó con su cayado para que se retirara, a lo que Diógenes le dijo: “No existe un bastón lo suficientemente duro que me aparte de ti, mientras piense que tienes algo que expresar”.

Diogenes y Alejandro

En un encuentro con Alejandro Magno, éste como emperador le ofreció lo que Diógenes quisiera. Le respondió: “Apártate a un lado que no me dejas ver al Sol”. Es decir, no le interesaba nada de lo material.

Se dice que Alejandro comentaba: “Si yo no fuera Alejandro, querría ser Diógenes”.

En un encuentro con el filósofo Aristipo quien vivia al amparo del rey, Aristipo le dijo: “Si aprendieras a ser sumiso con el rey no tendrías que comer esas pobres lentejas”. Diógenes contestó: “Si aprendieras a comer lentejas no tendrías que adular al rey”.

En momento dificil de su vida, fue echado de su ciudad natal y dijo: “Ellos me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”.

Pobreza y filosofía

Diógenes vivía como mendigo. Un día le preguntaron a Diógenes el porqué la gente les daba limosna a los pobres pero no a los filósofos. El contestó: “porqué piensan que los pobres nunca serán filósofos”.

En otra oportunidad, le invitaron a una gran mansión en dónde estaba prohibido escupir en el suelo, entonces escupió al dueño porqué no había otro lugar más sucio.

De vez en cuando era sometido a burlas. En un banquete le pusieron unos huesos para que comiera como perro, entonces, el se puso en posición de perro y orinó en la mesa.

En cierta oportunidad fue secuestrado por piratas, quienes luego lo pusieron a la venta como esclavo. Cuando los postores le preguntaban que sabía hacer, el respondía: “Solo se mandar, quién quiere comprar a un amo”. Lo compró Xeniades de Corinto, quien le devolvió la libertad y lo hizo tutor de sus hijos.

Haciendo la guerra a su modo

El era partidario de la paz, en una oportunidad su ciudad iva a ser atacada por Filipo.Todos estaban ocupados preparando la defensa haciendo miles de tareas. Entonces, Diógenes comenzo a a hacer rodar la tinaja en donde vivía, de un lado a otro. Cuando le preguntaron porqué hacia eso, dijo: “Si todos están apurados haciendo algo, sería absurdo que yo no haga nada”.

Un día comenzó a masturbarse delante de todos a plena luz del día, cuando le reprocharon dijo: “Ojalá que frontándome el vientre el hambre se alejara de una manera tan dócil”. Se encontraba filosofando sobre los mecanismos del cuerpo.

Tuvo varios encuentros con Platón, en uno de ellos, Platón le dio a Diógenes, la definición de Sócrates de hombre como la de un “bípedo implume”. Entonces Diógenes le llevó un pollo desplumado y le dijo: “Te presento a un hombre”. Por ello, Platón tuvo que agregar a la descripción del hombre como bípedo implume con uñas planas.

Fue admirado y odiado, pero ha pasado a la historia como uno de los hombres más polémicos y desvergonzados. En Atenas era temido.

Es el ejemplo de los cosmopolitas, del desprecio de los convencionalismos y de las filosofías refinadas. Afirmaba que un pobre o rústico podía llegar a la sabiduría.

Es necesario mencionar que el llamado síndrome de Diógenes no lo hace honor en lo más mínimo, por lo que debería cambiarse el nombre de dicho síndrome. Este síndrome describe a las personas hurañas, con alguna patología psicótica, lo que Diógenes no tenía.

Profundizar en su vida, en su forma de ser, es enriquecedor. Cada anécdota encierra una enseñanza. No hace falta presentarse al mundo con una vida llena de virtudes.

Enseñaba a presentarse al mundo tal como uno es. Si alguien tiene defectos cuando estos sean superados todos se alegrarán. Si alguien tiene virtudes y se rompen, todos criticarán. Para la vida Ok, no debes ser perfecto.

Es bueno que sepan todos los defectos que tienes. Así las críticas se minimizarán. Se natural y expontáneo, que es la madre de toda la sabiduría.

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