Date un capricho, la vida es caprichosa.
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La vida es caprichosa, que duda cabe. Como dice la antigua frase: “Uno propone, pero Dios dispone”.
Una de las satifacciones de la vida es darse un capricho de vez en cuando, inclusive hasta existe el Parque de El Capricho en Madrid, con estilos italianos, ingleses y franceses, siendo uno de los más hermosos parques españoles con sus 14 hectáreas de extensión.
Los caprichos se dan sin razón aparente, es un antojo repentino que puede tener un niño, una embarazada o cualquier persona.
En si la vida es caprichosa y las personas nos vamos deslizando por sus rutas, muchas veces contra viento y marea como dice la canción.
Sin embargo, debemos estar concientes si estos son demasiado recurrentes, ya que el hacer las cosas contra viento y marea, no siempre tienen buenas consecuencias y puede tratarse de algo patológico.
Si se hace como el Parque El Capricho, que es uno de los pocos de estilo del Romanticismo, con su laberinto, ermita, hermoso salón de baile, con sus riachuelos, estanques y cisnes, bueno, no hay problema, pero si sale algo disparatado y que comprometa el futuro, requiere un tratamiento o por lo menos hacer prácticas de relajación.
La palabra capricho, tiene dos explicaciones, una que proviene del italiano capriccio, capra, cabra, animal cuyos brincos y locura son imprevisibles, debido a un bicho que estos animalitos tienen en los cuernos y que les da picazón y ganas de darse contra los árboles entre ellos.
La otra explicación es que proviende de caput, cabeza y riccio, rizado. Ello da caporiccio, es decir cabello erizado.
Los caprichos de las embarazadas son comunes, pero no por ello no preocupantes si se trata de cosas dañinas. Se cree que estos antojos se deben a descompensaciones hormonales a la vez que la estimulación del centro del gusto en el cerebro, dentro del quinto lóbulo cerebral, que también reciben los impulsos nerviosos del útero.
La persona caprichosa es probable que tenga alguna patología si es muy recurrente. Los caprichos debemos permitírnoslo, pero dentro de lo que sea satisfactorio y no atente contra la salud y la vida.
Uno de los problemas de la ansiedad es que la persona caprichosa de algunas pequeñas cosas al principio, luego puede ir incrementando estos antojos y no puede detenerse, lo que ocasionará transtornos conductuales y discusiones en su entorno.
Para la vida Ok, debes darte un capricho de vez en cuando, procura que no sea el mismo siempre, en la variedad, los caprichos tendrán mucho mejor gusto.
Los excesos o defectos son el problema de la vida. Los avaros por ejemplo, nunca se dan un antojo. El avaro tiene antojos al igual todos, pero se reprime, lo que luego puede convertirse en frustraciones internas.
Darse el gusto, darse un nivel, nos puede abrir las puertas hacia mundos inexplorados, todo por supuesto dentro de lo legal y moralmente establecido.
En la vida Ok, los caprichos tu lo propones y a la vez dispones.
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